Apertura, cierre y la auditoría.
Los controles diarios que llevan el estándar al turno, con la prueba de que se han hecho.


De la lista a la prueba de que se ha hecho.
Escribe la lista una vez
Apertura, cierre, registros de temperatura. Creadas a partir de tus procedimientos, programadas por local, hasta la hora del día.
Aparece en el turno correcto
Quien esté en el cuadrante de ese local ve los controles del día en su móvil. Nada que repartir, nada que plastificar.
Hecho en el local, con prueba
Una marca, una temperatura, una foto. Registradas donde se hace el trabajo, con hora, no firmadas desde la oficina.
Kimchi mira la foto
Describe una vez cómo se ve bien: cada bandeja llena hasta delante, carteles en su sitio. Kimchi compara cada foto del mostrador con eso. Una bandeja casi vacía se marca con el motivo, y el encargado se entera en un minuto.
Todos los locales de un vistazo
Quién hizo sus controles, quién se los saltó y qué se marcó, en toda la red y en una sola pantalla. Lees las dos excepciones en vez de cuatrocientas fotos.
Por qué estas checklists se sostienen.
En el turno, no en un archivador.
La lista llega al móvil de quien esté en el cuadrante ese día.
Una prueba, no una firma.
Una foto y una lectura tomadas donde se hizo el trabajo, con la hora.
Revisado antes de que nadie tenga que mirar.
Una lectura fuera de rango o una foto que no cuadra se marca con el motivo, para que el encargado lea las excepciones y no todo el montón.
Listo para la auditoría.
Meses de pruebas ya reunidas, por local, sin que nadie tenga que ir detrás.